Universitat Rovira i Virgili

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Diccionario de historia de la enseñanza del francés en España (siglos XVI-XX)

SUMARÁN [SUMARAN], JUAN ÁNGEL DE (¿Caserío de Zumarán/Eibar?, ¿entre 1570 y 1590? – ¿Viena?, ¿después de 1634?)

No existe unanimidad con respecto a la grafía exacta de este apellido, muy probablemente de origen vasco, aunque el gentilicio "cántabro" con el que el propio autor se presenta en algunos de sus libros, al referirse a su ascendencia, se ha prestado a menudo a diferentes interpretaciones. En la pluma de algunos estudiosos, y sobre todo en la historiografía lingüística hispánica, hay tendencia a utilizar la que podría ser la forma originaria, Zumarán/Zumaran, con o sin acento. Pero, con frecuencia se prefiere emplear la grafía Sumarán o bien la forma internacional Sumaran, sin tilde. Con esta forma aparece catalogado en la mayoría de bibliotecas europeas, sobre todo en las alemanas y francesas.

No se conocen muchos detalles de su vida, sino que vivió una gran parte de ella en países de lengua germánica (Alemania y Austria) y que viajó por casi toda Europa. Se sabe que combatió en Flandes y se dice que pudo haber asistido a la rendición de la ciudad de Breda durante la insurrección de los Países Bajos contra la dominación española. También se sabe que enseñó lenguas a personajes importantes de la época y fue intérprete y profesor de español, alemán, francés e italiano en Baviera, primero en Múnich y después en Ingolstadt,  en cuya universidad regentada por los jesuitas enseñó durante bastantes años, antes de trasladarse a Viena donde impartió clases en los últimos años de su vida. Detalles que sirven para dar a conocer un aspecto fundamental del pensamiento de Sumarán: su entusiasmo por la difusión y el aprendizaje de idiomas, insistiendo en la necesidad de conocer lenguas extranjeras con el fin de "mejorar las relaciones entre los hombres". Sus ideas al respecto quedan claramente expuestas en la dedicatoria del prefacio de su Thesaurus fundamentalis quinque linguarum, dirigida a Don Francisco de Moncada, embajador del rey de España ante el Imperio. Lo que constituye, sin duda, una prueba irrefutable del interés de la figura de Sumarán en el marco esencialmente multilingüe en el que vivió y al que intentó adaptar su enseñanza, lo que queda recogido en la mayor parte de sus obras. En lo que atañe a los contenidos de estas, hay que decir que en las primeras páginas de su guía cuatrilingüe (Libro muy prouechoso para aprender las lenguas francesa, italiana, alemana y española) Sumarán subraya sus posiciones lingüísticas y pedagógicas indicando que ha concebido dicho libro para "provecho y comodidad de todo tipo, estado y condición de personas, y en particular de la Juventud Noble". De hecho se puede encontrar ahí todo lo que más tarde va a desarrollar y perfeccionar en el Thesaurus. En realidad, si se analiza en detalle el conjunto de su obra, se puede comprobar que todos sus libros son versiones más o menos aproximadas  de un método único que va cambiando en cada caso concreto en función del número de lenguas estudiadas: de las tres lenguas (francés, italiano y alemán) presentadas en el Tyrocinium de 1617, Sumarán pasa a cuatro lenguas (añade el español en la Guía de 1621), hasta llegar a la que se considera su principal obra, el Thesaurus en cinco lenguas (francés, italiano, español,  alemán y por último latín que funciona en realidad como metalengua para dar realce y prestigio al libro) que,  según confiesa el propio Sumarán, tenía que ir acompañado de un gran diccionario de esas mismas lenguas. En cuanto a su último libro conocido, publicado en Viena en 1634, es una doble gramática dirigida exclusivamente a alemanes y españoles (Grammatica y pronvnciacion alemana y española. Española y alemana. Compuesta en beneficio de estas dos Naciones que quieren aprender vna destas lenguas...). El esquema de Sumarán será siempre más o menos el mismo: aborda el estudio de la gramática de cada una de las lenguas contempladas de una manera eminentemente práctica, evitando las explicaciones excesivamente teóricas. Trata sobre todo de presentar los puntos más necesarios para sus objetivos pedagógicos: da, por ejemplo, gran importancia a las partes del discurso, estudiando ciertos puntos problemáticos de cada lengua; pero a veces titubea y se pierde en explicaciones más bien  prolijas, especialmente cuando quiere relacionar ortografía y pronunciación en el caso del francés. De todos modos, no se puede negar que supo proporcionar a los usuarios españoles informaciones interesantes y sobre todo prácticas en lo que se refiere a la pronunciación francesa. Un aspecto que es sin duda uno de los puntos fuertes del Thesaurus.

Juan  F. García Bascuñana

Bibl.: