Universitat Rovira i Virgili

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Diccionario de historia de la enseñanza del francés en España (siglos XVI-XX)

SOTOMAYOR, BALTASAR DE (¿Toledo?, ¿15..? – ?, después de 1565)

[véase también /liaño, jacques de/]

Se sabe, gracias a la licencia real de fecha 30 de mayo de 1564, que figura al inicio de su gramática, que Sotomayor vivía por esa época en Toledo, lugar en el que pudo haber nacido. No se conocen más detalles biográficos de este maestro de lengua francesa, que fue probablemente  llamado a la Corte para enseñar francés a las damas que tenían que estar más en contacto con Isabel de Valois, reina de España tras su matrimonio con Felipe II. En cualquier caso, en 1565 aparecía en Alcalá de Henares, publicada en la imprenta de Pedro de Robles y Francisco de Cormellas su gramática del francés dirigida a españoles que deseaban aprender dicha lengua: Grammatica con reglas muy provechosas y necessarias para aprender a leer y escrivir la lengua Francesa, conferida con la Castellana, que llevaba en anexo un vocabulario bilingüe francés-español (Vocabulario de los vocablos) de Jacques de Liaño, un francés que con toda probabilidad formaba parte del séquito de la nueva reina. Se trata de la primera gramática francesa "completa" dirigida a españoles de la que se tiene constancia, aunque es cierto que unos años antes Gabriel Meurier había publicado en Amberes sus reputados manuales políglotas  para el aprendizaje de lenguas extranjeras, que incluían, entre otras,  el francés y el español junto al flamenco, el italiano, el alemán y el inglés. Pero Meurier y Sotomayor no coincidían exactamente, en principio, en sus respectivos objetivos, ya que el maestro flamenco era autor de manuales políglotas dirigidos a usuarios muy diversos que pretendían aprender cualquiera de las lenguas allí incluidas. En última instancia, eran manuales que podían utilizarse, de hecho, en diferentes direcciones por los nativos o aprendientes de cada idioma implicado. Por eso hay que subrayar la peculiaridad de la gramática de Sotomayor, dirigida exclusivamente a usuarios españoles, deseosos de estudiar y aprender la lengua francesa en un momento en que la llegada al trono español de una reina francesa va a hacer que la Corte se afrancese notablemente, a pesar de la fuerte rivalidad política hispano-francesa de la época. Rivalidad que irá en aumento hasta desembocar en confrontación total durante la Guerra de los Treinta años. Lo que interesa poner de manifiesto, al hacer mención de la gramática de Sotomayor es su condición de primer manual de francés publicado en España que se conoce. Es por eso que ha atraído constantemente el interés de los especialistas, sobre todo en los últimos años, debiéndose subrayar de manera especial el estudio pionero de Gonzalo Suárez Gómez y más recientemente, entre otros, los trabajos de Juan Fidel Corcuera y Antonio Gaspar, autores del libro La gramática francesa de Baltasar de Sotomayor (Alcalá de Henares, 1565) (2015).

En cualquier caso, hay que subrayar algunos de los aspectos más originales  de la obra de Sotomayor quien era consciente de la importancia de aprender lenguas extranjeras en la época en que le tocó vivir. Por esa razón es por lo que se decidirá a redactar una gramática francesa dirigida exclusivamente a sus compatriotas. Sotomayor, que pudo haber había leído a Nebrija, no deja de subrayar la estrecha relación existente entre "imperio y lengua", pero su punto de vista está lejos de coincidir con el del autor del la Gramática de la lengua castellana, como señala con razón Aquilino Sánchez Pérez (1992: 37). Para Sotomayor no se trataba de dar a conocer la lengua castellana a los numerosos súbditos de Felipe II, sino más bien de aprender, en función de las necesidades de cada uno, las lenguas de los territorios bajo dominio de la corona española, por lo menos las más extendidas, lo que no parece un detalle insignificante. Lo que queda patente es que parece tener unos objetivos bien definidos. Así, en la introducción dirigida a sus lectores, señala dichos objetivos, esencialmente pedagógicos, que coinciden plenamente con una tendencia muy arraigada en el siglo XVI y que muestran bien una cierta fidelidad a los procedimientos  metodológicos  de  la  tradición  no  gramatical y el conocimiento por parte del autor de los materiales didácticos de la época, especialmente procedentes de Flandes. Por ello insistirá en la necesidad del aprendizaje de la  lengua mediante la práctica,  gracias  a  la   cual  los  usuarios de su libro podrán llegar a "entender, leer,   escribir   y   hablar   la   lengua   francesa".  Dicha   preocupación,    eminentemente  pragmática,  empujará  a  Sotomayor  a tomar una  decisión que los estudiosos de su gramática no han dejado de subrayar: iniciar esta por el estudio y la práctica de las conjugaciones, a pesar de los riesgos de una iniciativa de ese calibre, que sus propios escrúpulos de maestro de gramática no dejan de pasar por alto, y por eso opta, como subraya Brigitte Lépinette (1998: 125), por evidenciar su dependencia de la conjugación latina, estableciendo sin ambages la existencia de cuatro conjugaciones en francés. Pues para Sotomayor se trata ante todo de conciliar el prestigio de la gramática, como bien lo indica el título elegido para su manual, y el contenido práctico que considera fundamental cuando se trata de enseñar una lengua extranjera.  El propio autor explica, en sus palabras dirigidas al lector, sus propuestas en las que combina su perfil de gramático con el de maestro de lengua especialmente consciente de sus tareas. Sotomayor sabía muy bien a qué tipo de público se dirigía. Se trataba, ante todo, de cortesanos que no estaban dispuestos, en modo alguno, a perder el tiempo con demasiadas disquisiciones gramaticales (Suárez Gómez, 2008: 62).

Es cierto que Sotomayor no inventaba nada, y que no hacía más que sumarse a los numerosos seguidores de los maestros de lenguas extranjeras de la época, como Gabriel  Meurier al que no tiene reparo en imitar e incluso plagiar, haciendo suyas en parte algunas de las propuestas morfológicas y fonéticas presentes en los libros de ese maestro flamenco: Coniugaisons, regles et instructions mout propres et neccsairement requises pour ceux qui desirent apprendre François, Italien, Espagnol et Flamen [...] y Breve instruction contenante la maniere de bien pronocer et lire François, Italien, Espagnol et Flamen  (ambas obritas aparecen publicadas juntas en una edición aparecida en Amberes, en la imprenta de Van Waesberghe en 1558). Pero el acierto de Sotomayor estribaría en combinar la tradición gramatical, de la que se vanagoria de ser seguidor inquebrantable pese a apartarse de ella en gran medida, con  procedimientos tan en boga en el siglo XVI como los ejercicios a base de columnas con preguntas y respuestas, siempre en situaciones esencialmente comunicativas. De todos modos, es necesario recordar que la gramática de Sotomayor fue el único manual para el aprendizaje del francés publicado en España en el período comprendido entre el último tercio del siglo XVI y el primero del XVII. Setenta años exactos median entre esa fecha emblemática de 1565 y la de 1635, año de la publicación en Madrid de la segunda edición de la Grammatica Francessa de Diego de Cisneros. Pero no conviene olvidar que entre ambas fechas se asiste a la aparición de dos manuales que conviene tener en cuenta: Reglas gramaticales para aprender  las  lenguas  española  y  francesa,  confiriendo  la  una  con la otra, según el orden de las partes de la oración latina de Antonio del Corro,  publicado  en  Oxford  en  1586; y la primera edición de la Grammatica Francessa en Hespañol [sic] publicada en 1624 en Douai por Diego de la Encarnación, nombre de profesión religiosa del ya citado Diego de Cisneros.

La gramática de Sotomayor sería reeditada en 1647 por el editor barcelonés Antoni Lacavalleria. En realidad, no puede considerarse propiamente como una reedición,  ya que el nombre del verdadero autor que no es otro que Baltasar de Sotomayor fue ocultado de manera probablemente intencionada por el editor. Suárez Gómez (2008: 68-69) intenta desvelar todos los pormenores y entresijos de una enrevesada aventura editorial que conduce desde el Alcalá de Henares de los tiempos de Felipe II hasta la Barcelona de 1647 en plena revuelta de Cataluña contra Felipe IV.

Para un mejor conocimiento de la figura y la obra de Baltasar de Sotomayor conviene consultar el estudio y edición de Antonio Gaspar Galán y J. Fidel Corcuera Manso: La gramática francesa de Baltasar de Sotomayor (Alcalá de Henares, 1565) (Zaragoza, 2015) [véase infra bibliografía].

Juan  F. García Bascuñana

Bibl.: