Universitat Rovira i Virgili

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Diccionario de historia de la enseñanza del francés en España (siglos XVI-XX)

NOMENCLATURA

Esta es una voz que en la actualidad suele emplearse con el significado de "conjunto de voces especializadas de una ciencia, arte o técnica" o "conjunto de entradas registradas en un diccionario". Sin embargo, a estas dos acepciones hay que sumarle una tercera anterior bastante menos conocida: "repertorio léxico temático más o menos extenso destinado a la enseñanza de una o varias lenguas extranjeras". Con ese sentido, nomenclatura fue una denominación habitual para repertorios léxicos temáticos compuestos entre los siglos XVI y XVII -ninguno publicado en España-, pero, a partir del XVIII -época en la que comienza la producción española de nomenclaturas para aprender francés- estos recibieron diferentes etiquetas, algunas más extendidas, vocabulario, colección, recopilación, repertorio, y otras más puntuales, como nómina, promptuario, resumen, compendio o caudal. Según la clasificación de repertorios lexicográficos propuesta por B. Quemada (1968-360-389) y, posteriormente retomada por J. Pruvost (2006: 111-114), las nomenclaturas entrarían a formar parte del grupo de obras que ordenan las voces partiendo del significado y, dentro de este, atendiendo a la clasificación que rige la disposición de las entradas, de las obras metódicas. Se enmarcan, por tanto, en la arraigada tradición de la lexicografía onomasiológica. Entre sus precedentes figuran los Hermeneumata, vocabularios divididos en capitula que los romanos empleaban para aprender griego (Germain, 1993: 44), o los nominalia medievales compuestos en su inmensa mayoría para aprender latín (Buridant, 1986; Boulanger, 2003: 366-372). Estos nominalia se adaptaron posteriormente para dar lugar a los primeros nomenclátores o nomenclaturas, entonces casi siempre destinados a la enseñanza de lenguas vernáculas. La producción de estos repertorios temáticos fue en aumento desde el siglo XVI, consolidándose así como una herramienta práctica y efectiva que se ha ido nutriendo de los avances en materia lexicográfica y didáctica. Resulta cada vez más frecuente encontrar referencias a las nomenclaturas en los estudios sobre lexicografía publicados en España (véase, por ejemplo, Acero, 2003: 181-184; Bruña, 2008a; Pablo, 2010, II: 53-150), que se suman a los trabajos que desde no hace mucho se vienen dedicando a estos repertorios. De especial relevancia para conocer las nomenclaturas destinadas a la enseñanza del francés son las investigaciones dedicadas a las del español (Alvar Ezquerra, 1993 [1987], 1994 [1988], 1997a, 1997b, 2013; Ayala, 1992a, 1992b, 1996, 1998; García Aranda, 2003: 99-146, 2006, 2008, 2010) y las que combinan el francés y el español (Bruña, 2008b y Carranza, 2011, 2012a, 2012b). Estos estudios han servido para establecer las características que definen el género lexicográfico de las nomenclaturas.

Su rasgo principal, el que permite distinguirlos claramente de otros repertorios lexicográficos, es la ordenación del caudal por temas, del tipo la comida, los animales, la casa, la ropa, el tiempo, etc. Esta clasificación pone de manifiesto el carácter eminentemente didáctico de las nomenclaturas, destinadas en su inmensa mayoría al aprendizaje de lenguas extranjeras. No en vano, muchos son los autores que a lo largo del tiempo han defendido las ventajas del ordenamiento temático frente al alfabético a nivel didáctico: el primero se ha considerado tradicionalmente más propicio para el aprendizaje memorístico del vocabulario, mientras que el segundo facilita con mucho la localización de las voces. Así pues, la ordenación temática imprime a las nomenclaturas un notable carácter didáctico. De hecho, su función como herramienta para el aprendizaje y enseñanza es indiscutible si se tiene en cuenta que, aunque las hay que no se acompañan de ningún otro material, son más las que se incluyen dentro de otras obras de carácter didáctico más extensas, en especial dentro de gramáticas [véase / Gramática/], colecciones de diálogos [véase /Diálogo/] o guías de conversación [véase /Conversación/]. De esta forma, las nomenclaturas son repertorios que, por lo general, se presentan como auxiliares sencillos y prácticos cuyo objetivo no es abarcar todo el vocabulario de una lengua sino una selección. En efecto, a menudo los títulos anuncian un contenido acotado, por ejemplo, a "las voces más usuales", "más comunes" o, incluso, a las voces recogidas dentro de la obra marco. Precisamente porque su finalidad es la de facilitar el aprendizaje del vocabulario, casi siempre en otro idioma, estos repertorios suelen registrar al menos dos lenguas, aunque también los hay monolingües. En el caso de las bilingües, el orden en que se disponen los idiomas puede ser otro punto que realce el didactismo de las nomnenclaturas, pues con frecuencia la combinación resulta ser fruto de una reflexión de carácter pedagógico. El propósito docente de las nomenclaturas también se manifiesta en su macroestructura, es decir, en la distribución del vocabulario. Con frecuencia, la ordenación por temas se complica al ofrecer también, dentro de cada apartado temático, una ordenación estructurada atendiendo a diferentes criterios; así, se puede encontrar una ordenación lógica o temática, una distribución previa o anterior a la temática por categorías gramaticales o incluso la ordenación alfabética. En cuanto a la microestructura, cabe señalar que en estos repertorios temáticos lo habitual es encontrar traducidas las unidades léxicas aisladas que sirven de entrada, a veces observando las dificultades que surgen al poner en paralelo dos o más sistemas lingüísticos, de tal manera que no siempre resultan listados de sencillas equivalencias unívocas.

Ana Mª Carranza Torrejón

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